El invierno muere, la viña renace

14/03/2020

Estos campos sin una sola planta,
estas cepas que parecen muertas,
serán trigo, por primavera
serán vino, en el otoño.
Ferran Aguiló

(Original en catalán)

El invierno se acaba y parece como si las viñas volvieron a nacer. Pasado el momento álgido de la vendimia, culminación de un ciclo agrícola, la viña entra en descanso, pierde las hojas y el campo queda poblado de los esqueletos de las cepas. Parece imposible que vuelvan a la vida. En este tiempo la planta no descansa tal y como parece, sino que va preparando el nuevo ciclo de vegetación. La duración del descanso depende de mucho factores, del clima, de la tierra, del agua acumulada o de la variedad de la cepa, pero mientras, con el aumento de la temperatura, las cepas a través de las raíces vuelven absorber agua, las plantas empiezan a respirar y el agua sube hacia los brotes y se manifiesta en el corte de la poda hecha en invierno en forma de lágrimas, gotas de agua que arrastran las sustancias de reserva acumulados en los troncos. Cuando esto ocurre se dice que la viña llora, pero debe ser de alegría porque es una manifestación de vida. Muy pronto, las yemas que han pasado el invierno protegidos por barrón sacarán las primeras hojas, un despertar lento, pero que ya no se detendrá


Vemos que no ha habido demasiado descanso en el interior de las plantas ni tampoco en el exterior. En los meses de invierno el frío colabora con la salud de la viña eliminando esporas y formas de resistencia que forman los microorganismos para pasar los meses más duros. Aunque este año el frío no debe haber sido suficiente para hacer limpieza de patógenos.
Los que no han descansado en todo este período son los viticultores. Han labrado y preparado la tierra si tenían que hacer nuevas plantaciones, han podado a mano, cepa a cepa, todas las de la viña, dejándolas listos para que nuevos sarmientos cobren vida. Es un buen período para abonar de forma orgánica la viña. Incluso, algún tratamiento fitosanitario preventivo ya se ha realizado.


El invierno se acaba, las cepas renacen y se preparan con calma para dar nuevos frutos que al final de verano darán un buen mosto que en otoño será vino. Aquellas cepas que parecían muertas …