Maridaje de otoño entre el restaurante Can March y la bodega Butxet de Muro

03/11/2022. ABR. Comunicació: promocio@doplaillevant.com

Nuevo maridaje entre la cocina del restaurante Can March de Manacor de la mano del chef Miquel Gelabert y los vinos de Llorenç Perelló de la bodega Butxet de Muro. Como estamos en la entrada del otoño productos de esta temporada han estado presentes como la serviola o verderón, la granada, la calabaza, la algarroba o los níscalos . Miquel Gelabert, con su maestría habitual, ha propuesto cinco platos: dos entrantes, carne, pescado y postre a los que ha respondido la bodega Butxet de Muro con la propuesta de cinco vinos ensamblados perfectamente en los platos.

Crema de calabaza con bacalao y verduritas con Va de Blanc.

Aunque haya alimentos que prácticamente los podemos consumir todo el año, sí gusta cocinar cada producto en su temporada, por eso se empieza con una crema de calabaza acompañada de bacalao y verduritas.

Maridada con Va de Blanc, elaborado a partir viognier, prensal, giró ros y chardonnay. En la bodega Butxet están satisfechos con este vino ya que hasta ahora solo habían elaborado vinos tintos y la primera incursión en los blancos ha sido muy bien recibida en el mercado. En conjunto lleva un 25% de bota por lo que es prácticamente un vino joven. Tiene una buena relación con el bacalao, un pescado que se adapta fácilmente a cualquier combinación de comidas y bebidas. Un pez versátil que combina muy bien con muchas salsas y verduras.

Coca de trigo candeal integral con cebolla, calabacín, queso de cabra de Son Garrova y aceituna negra maridado con Cabernet Sauvignon.

Las cocas son un plato siempre presente en la cocina de Can March, Miquel manifiesta que  les gustan mucho y, hoy, ofrece un clásico de la casa porque fue la primera coca que presentaron hace ya veinte y tres años cuando empezó la nueva etapa de Can March. Es un contraste entre texturas y sabores. Sobre la torta crujiente de jaula dispone una capa de queso de cabra que la temperatura ablande su textura y lo remata con un rosetón de calabacín laminado con aceituna negra desmenuzada.

Cuando se siente que un vino está hecho con cabernet puede sorprender maridarlo con una torta de balt y que el componente principal es calabacín. No hay sorpresas, este Cabernet en la bodega Butxet le han suavizado consiguiendo unos taninos dulces y una bota poco marcada, pese a los 12 meses que ha estado allí. El queso que acompaña a la torta facilita todos los maridajes

Serviola con crema de espinacas, verduras, pasas, piñones y pimentón tap de cortí maridado con Daima (rosado).

El pescado de lonja siempre está presente en los menús ofrecidos en estos 5 platos / 5 vinos y la serviola ha sido el elegido, bien acompañada por verduras, pasas, piñones y pimentón tap de cortí, dispuesta sobre una crema de espinacas. La carne de la serviola se afloja al tiempo que se reblandecen las verduras de otoño. Suavidad por suavidad, complejidad por complejidad. Para un plato de sabores variados se precisa un vino versátil capaz de acompañar al pescado y a las pasas. El Daima es rico en aromas y un punto de acidez que le da frescor.

Lomo de cerdo fajado con níscalos, pimentón y tomate de ramillete con Macada (negro)

Gran plato de otoño ha sido el lomo de cerdo fajado cocinado en un punto hasta que se funde en la boca con la amabilidad de los níscalos acompañados por el pimentón y el tomate de ramellet que es ideal cuando termina la temporada de tomates de verano.

Adecuado al plato es el Macada, un vino que se puede calificar de experimental porque puede cambiar cada año de composición. El nombre hace referencia a viñedos que están plantados en un suelo de escasa potencia en el que hay una gran cantidad de piedra. Aromático, intenso, bien estructurado. Larga en boca. Comparte eroma con la carne.

Pastel de queso con crumble de algarroba y granada con Syrah.

Delicioso pastel otoñal dispuesto sobre una tarta de queso en su punto de dulzura para que no sea protagonista absoluta del plato rematado por el crumble de algarroba que da paso a la granada que pone el punto alegre al plato.

Otro clásico de la bodega, el Sirà porque antes estaba hecho únicamente con syrah, si bien se ha ido variando la composición al introducir pequeños porcentajes de variedades autóctonas, callet o manto negro. Como buen syrah es muy aromático que junta los aromas de la fruta con los de la crianza en barrica durante doce meses en barricas de roble americano y francés. Presenta un buen ensamblaje con el queso y el crumble de algarroba y tiene el punto ácido adecuado para combinar con la granada.