SEMANA CULTURAL DEL VINO EN MANACOR

SEMANA CULTURAL DEL VINO EN MANACOR

El vino siembra poesía en el corazón de las personas. Dante Alighieri

Un año más la Confraria de Tastavins de Manacor ha organizado su Semana Cultural del Vino de aquella localidad. Un año más han superado las expectativas y un año más los cofrades han visto reconocido su trabajo y dolores de cabeza para que conseguir que la fiesta fuera perfecta.

Se ha organizado en torno a tres actos: la presentación de vinos de la DOP Pla i Llevant en el que unas mil setecientas personas se congregaron en el parque municipal para catar los vinos de las diez bodegas que estuvieron presentes en el acto. Muy bien complementados por las especialidades de HiperCentro entidad que con gran dedicación cada año pone la parte sólida al evento y hace que el maridaje entre productos sus caseros y los vinos blancos, rosados ​​y tintos resalten de manera especial.

El segundo acto es el curso de inicio a la cata de vino conducido este año por la enóloga y propietaria de la bodega Miquel Oliver de Petra, Pilar Oliver, que una vez más mostró sus habilidades de comunicación para conseguir que el público asistente logre apreciar las singularidades de cada vino.

Y finalmente, el acto sobre armonía de música, poesía, tapas y vino en que lo que no hay ninguno de los sentidos que tenemos los humanos no quede impregnado de sensaciones bien concordadas. En este acto no hay ni improvisación ni ocurrencias, sino una búsqueda conjunta de expertos en cocina, vino, música y poesía para ofrecer una sincronización entre campos que parecen lejanos. No improvisan porque antes del acto se reúnen los expertos para llegar a un acuerdo sobre los elementos que ofrecer. Solo un pequeño ejemplo escogido entre los que se ofrecieron esa noche. Imagine una tapa de salmón ligeramente ahumado, guacamole de hierbas de campo sobre una tostada de yuca. En la copa brilla el amarillo espléndido del vino hecho de giró ros de Toni Gelabert: Torre des Canonge. Probáis, dejaáis la copa y mientras se funden los aromas de las hierbas de campo con la glicerina del vino suena la música: la Meditación de Thaïs, de Jules Massenet provocando un momento de máxima emotividad rematada por Agnès Vanrell que se recita: Sedienta, me despierta la sed de ti / y brota en mí / el anhelo más profundo y salvaje / Es entonces cuando trepo ávidamente / por el tonel  del recuerdo / para olerte talmente / fueras el mejor de los vinos. Y el acto se repite seis veces, tapa, músicaca, vino y poesía. Os lo perderéis el próximo año?