Trabajos en la bodega: SELECCIÓN DE BARRICAS


Con el objetivo de conseguir el mejor vino en las bodegas se hacen muchos trabajos diferentes. De estas tareas las hay más conocidas y otras no tanto. Puede que una de ellas es interesante conocerla por los aficionados al vino. Se trata de seleccionar cuál es el tipo de bota más adecuado para realizar la crianza de cada vino. La oferta de botas es muy diversificada, hay en el mercado ofertas de botas para cada tipo de vino: blanco o tinto, según las características específicas que se quieren dar a cada vino, el origen y tipo de material y, por supuesto, la calidad de la madera de la bota que tiene un reflejo en el precio. Por lo tanto el bodeguero debe tomar decisiones de dos tipos: una técnica y, el otro de inversión económica que es importante. Los precios de las botas son de cientos de euros cada una de ellas y como máximo son usadas durante cinco añadas y para los vinos blancos muy a menudo una sola añada.

Hemos podido asistir a una selección de botas realizada en la bodega de Toni Gelabert en Manacor. Se trataba de hacer una revisión crítica de la crianza hecha de las variedades blancas: chardonnay y giró ros de la añada 2.019 en diferentes tipos de botas. A la sesión asistieron enólogos, sommeliers y aficionados al vino para conocer sus opiniones y escuchar sus recomendaciones. La finalidad última es que las próximas pedidos de botas sean las que han dado un mejor rendimiento de calidad.
Las dos variedades de uva, una vez vendimiadas, pasaron unas horas en depósitos de acero donde se va desfangar el mosto y se inició la fermentación que entonces se completó en barricas de 300L en las que han pasado unos cinco meses. Los dos tipos de vino fueron criados en cuatro tipos de botas, de diferentes empresas francesas y provenientes de bosques diferentes. Todas las botas son de alta calidad, para hacerse una idea todas ellas tenían un precio alrededor de los 900 euros y solo serán usadas por el vino de la añada 2019. A petición de Toni Gelabert todas tenían un tostado medio- suave.


Las empresas escogidas elaboran sus botas con roble procedente de los bosques más prestigiosos de Francia: Allier y Jupilles, situados en el centro del país y el de Vosgos, situado en el noreste. Estos bosques son considerados como los que ofrecen las maderas de más calidad. Las botas procedentes del bosque de Allier aportan al vino volumen y persistencia del sabor, las procedentes de Vosgos, mineralidad y frescura, las de Jupilles conserva muy bien el sabor a fruta y aporta vainilla. Finalmente, fue usado otro tipo de Jupilles muy polivalente que ofrece diversidad de aromas y gran complejidad de sabores.
 El resultado final de la cata fue muy positivo. Las dos variedades de vino, presentaban una excelente calidad: colores pálidos nítidos, aromáticos, buena acidez y sabor agradable y persistente. La influencia de las botas se nota en cada vino catado ya que cada unos de ellos tenía características aromáticas diferentes. Del Chardonnay destaca la acidez del vino, la conservación de los aromas a fruta cítrica, lima, pomelo y no presenta los sabores más tradicionales de plátano o piña. También se notan matices de pastelería. El vino de giró ros de esta añada se presenta como muy aromático, con los característicos aromas a miel y frutas de hueso. Muy nítido. Suave. Con excelente densidad.
Como conclusión de la cata se puede afirmar que todas las botas, dentro de su diversidad, han logrado una buena integración aromática tanto en chardonnay como en giró ros, reforzando las características organolépticas de estas dos variedades. El vino que se pondrá en el mercado será una mezcla de las dos variedades criadas en los cuatro tipos de bota.