Visita a les viñas. La viña y el vino del año 2021. (6)

18/04/2021. ABR. Comnicación: web@doplaillevant.com

Vale la pena darse una vuelta por los viñedos para ver el renovado espectáculo de las cepas que entran otra vez en su ciclo de la vida: renacer, crecer, dar fruto, reponer. Parece un misterio anual que a fuerza de repetirse ya no nos sorprende, pero es un gusto contemplar como las hojas ávidas de sol se despliegan como una antena parabólica en la captura de los rayos del sol. Las hojas vistas a contraluz muestran su fragilidad estructural atravesada por la luz que da el color tenues del verde. Más transparentes las más jóvenes más opacas a medida que van ganando días, pero todas bien orientadas hacia el sol.
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El sol, fuente de energía que mueve el mundo natural, incansable, cada día ilumina y calienta y hace un trabajo silente y constante. Según cuentan los libros, la energía del sol es captada por la clorofila que da el verde en las plantas, esta energía rompe las moléculas de agua que han subido por las raíces en los su dos componentes: hidrógeno y oxígeno. El oxígeno tan necesario para la respiración animal y el hidrógeno que en la fábrica interna de las hojas se combina con el dióxido de carbono para formar miles de componentes absolutamente necesarios para la vida y, en el caso del vino, por placer y por la alegría que provocan los azúcares que se transformarán en alcohol en la fermentación y los polifenoles que dan color, aroma y sabor a la bebida que un tiempo era justo de los dioses y ahora podemos disfrutar todos.

Acostem-nos a una vinya, fixem-nos en les fulles,  tenen unes estructures i hi passen uns processos més complexes que qualsevol  que hàgim produït els humans. A les vinyes i  a totes les plantes del món es produeix la matèria i energia necessària perquè segueixi el cicle de la vida.