Vino y salud (1)

8/2/2020

Iniciamos una serie de artículos sobre la comentada conexión entre vino y salud con la intención de aclarar cuál es la realidad que hay en esta relación. A menudo se habla de ello y muchas veces con escasa o nula documentación que apoye las opiniones. Existe abundante información. En los buscadores de internet podemos encontrar más de tres-cientos mil documentos sobre el tema. Nos proponemos desbrozar estas informaciones y hacerlas comprensibles y ponderadas. A los elaboradores de vino les preocupa mucho el tema y quieren combatir la desinformación. Es bien sabido que con la salud no se juega y que es el bien más apreciado por todos.

¿Pero qué hay de cierto en esta conexión? ¿Cómo se ha generado esta relación? ¿Se trata de una operación de marketing de los empresarios del sector? ¿O tiene un fundamento real? La idea de las propiedades curativas del vino viene de lejos. En Grecia y Roma el vino se consideraba una medicina, aparte de otros usos. Era la primera medicina que aplicaba Hipócrates para sanar a sus pacientes. Pasteur, afirmaba que el vino era la bebida más saludable e higiénica que existía. A partir de los años ochenta del siglo pasado hay una explosión de investigaciones sobre el tema. Pretendemos buscar un punto de equilibrio entre los problemas y las virtudes del vino. El vino es una bebida alcohólica y es bien conocida la relación que existe entre el exceso en su consumo y un conjunto amplio de enfermedades orgánicas, mentales y, también, de comportamiento sociales inadecuados. Pero consumido con moderación tiene aspectos positivos para la salud.

En los artículos que seguirán, que nos proponemos que sean breves, revisaremos temas como la historia del vino, su composición, la acción sobre la salud de sus componentes, la paradoja francesa, relación con enfermedades, recomendaciones de consumo, webs especializadas y todo un conjunto de informaciones que irán surgiendo en esta serie.