VINOS FRANCESES, VINOS MALLORQUINES

Comparativa entre vinos franceses y vinos mallorquines, pero hechos a partir de variedades de uva francesas: Chardonnay, Sauvignon Blanc, Viognier, Merlot, Syrah y Pinot Noir. Dentro del marco de las catas organizados por la DOP Plan y levante y Vino de la Tierra Mallorca. En días pasados ​​se ha o rganitzat una cata en el que hemos comparado vinos hechos en Francia, con vinos hechos en Mallorca con las variedades antes mencionadas. La cata fue dirigido de manera magistral por dos sumilleres de reconocido prestigio: Daniel Arias, presidente de la Asociación Balear de Sumilleres y Gabriel Lucas, sumiller campeón de Baleares dos años consecutivos y subcampeón de España de este año. Estos dos maestros de la cata compartieron sus amplísimos conocimientos: del mundo del vino con los asistentes. Nos ilustraron sobre las zonas productoras de los vinos franceses y sobre las características organolépticas de los diversos vinos presentados.

De entrada nos podríamos proponer dos preguntas: Los vinos mallorquines están a la altura de los franceses? Y la otra: Estos vinos, aunque hechos con variedades foráneas, el terroir mallorquín les confiere características diferentes? No espere una respuesta clara y definitiva a estas cuestiones. Hay tantas opiniones como opinadores.

Centrados en el curso. Conseguimos vinos franceses de un precio similar al de los mallorquines. Es bien conocida la afirmación de que los vinos franceses para ser buenos tienen que ser muy caros. Cierto justo en parte, los caros suelen ser buenos, pero hay de precio accesible que son muy buenos. Esta fue la primera elección de nuestros sommeliers, Arias y Lucas: conseguir vinos de calidad, pero que no fueran de precios astronómicos. Esto fue logrado, ninguno de ellos superaba los veinte euros de venta al público.

En general hay que decir que las variedades francesas están pensadas para un clima más suave que el nuestro en que los veranos no son calurosos ni tan húmedos, con una buena oscilación térmica de noche y día y, como es natural, en suelos diferentes. Notable el esfuerzo de los viticultores mallorquines para conseguir transformar nuestro tierra hacia unas características en las que las variedades francesas de uva puedan crecer bien. Se trata de seleccionar muy bien los clones que se plantan y realizar las prácticas agrícolas adecuadas para conseguir las mejores condiciones de cultivo.

Y los resultados se pudieron comprobar en la cata. Todas las variedades míticas francesas tienen una buena adaptación a los campos mallorquines. Todos los vinos probados eran completamente correctos desde el punto visto organoléptico: color, aromas, sabor, retro-gusto. Como es natural, diferían en los aspectos concretos. Unas personas perferiran unos o los otros, pero el nivel de calidad es perfectamente comparable. El chardonnay francés era de Chablis, región mítica (como todas las francesas) pero le dieron réplica el Lágrimas Blancas de Can Coleto, totalmente similar al Chablis y el Chardonnay Roble de Miquel Gelabert. Qué decir, si este último está considerado entre los cincuenta mejores del mundo. La suavidad del Sauvignon Blanc de Sancerre era similar al varietal de Macià Batle y, para terminar el primer día, la sinfonía explosiva de los viogniers, el francés del conocido elaborador Jean Luc Colombo y el de Can Majoral. Un empate que precisaba sucesivos desempates entre la complacencia de los presentes.

Y qué decir de los tintos. Tres variedades, tres mitos. Merlot, Syrah y Pinot Noir, todas ellas tienen vinos famosos en el mundo. La adaptación del merlot en Mallorca ha sido muy buena, ahora es la variedad tinta más plantada. Frente a un merlot de Burdeos, su lugar de origen, el mallorquín de Son Prim hizo un buen papel, un vino redondo, aromático, suave. La syrah, de origen incierto, reino en Francia en Borgoña, otro vino del prestigioso Jean Luc Colombo. Vino muy adecuado para hacer varietales y buen acompañante de las variedades autóctonas mallorquinas. La réplica fue el Syrah 100% de la bodega Miquel Oliver. Os aseguro que muchos de los que probaron no distinguían el francés del mallorquín. Finalmente, la piedra de toque, el mítico Pinot Noir, la variedad del champán y otros mitos como Romanée-Conti. Variedad con fama de ser difícil de cultivar y de vinificar. Se precisa la finura y dedicación a los viñedos de Toni Gelabert para conseguir que su varietal Pinot Noir esté a la altura de los franceses

Y al final, podemos hacer de opinadores sobre las preguntas iniciales. La calidad de los vinos mallorquines hechos con variedades francesas son perfectamente comparables a los franceses. De todos estos vinos, los franceses tienen mitos que son grandes vinos, pero su maquinaria de marketing es perfecta y saben muy bien cómo influenciar en los mercados. De eso sí que tenemos que aprender. Más opinable es si, estas variedades, las podemos considerar como mallorquinas. Las variedades de vid y todos los organismos se forman a partir del genoma (que es idéntico) y del ambiente (que es bastante diferente), y la respuesta, por lo tanto, queda al aire y a merced de los opinadores. Realmente lo importante es que se adapten bien a nuestro tierra y que den buenos vinos. Piense que todos nosotros, incluso los que se sientan más mallorquines, procedemos de otros lugares, un día llegamos aquí, hace cuarenta o mil años, pero es nuestra casa y estamos bien identificados.