¿Por que el vino es tan especial?

13/05/2024. ABR. Comunicación: promocio@doplaillevant.com

No cabe duda de que el vino es una bebida especial porque esta ligada a nuestras vidas, siempre presente en la fiesta, en la celebración, en los días señalados del año, en los aniversarios, en las fiestas íntimas y públicas, en toda clase de conmemoración. Siempre alrededor de la mesa para festejar el disfrute y la alegría. Se trata, junto con los placeres de la mesa servida, de la bebida que mejor acompaña a los buenos platos.

Pero las razones van mucho más allá. El vino es una expresión de nuestra cultura y del territorio. Una botella de vino representa la intersección de la cultura de generaciones y generaciones que han dado forma y contenido a esta bebida; del terroir que sustentan las viñas; del clima y del trabajo concreto de cada agricultor. Se ha dicho a menudo que nuestras variedades autóctonas tienen aroma de garriga o una cierta salinidad. Esto no es extraño, porque la viña vive rodeada de otras plantas, y en su piel quedan impresas los efluvios de estas plantas: polen, hormonas,… El aire, cargado de sales marinas, las deposita sobre los granos de uva.

Cada botella de vino tiene un paladar diferente, siempre es vino y siempre lo reconocemos como tal, pero los sabores son diferentes. Tiene diversidad de texturas, de intensidad, de aromas, de sabores y de gustos. O de colores; blancos, rosados o negros, pero con infinitos matices. Es la única bebida de la cual hablamos de añadas, en atención a esta diversidad. Cada año es diferente porque las estaciones del tiempo son diferentes en temperatura, lluvias, vientos y estos cambios implican la diversificación de las características organolépticas del vino.

Esta variación del vino viene provocada por el conjunto de procesos que afectan su metabolismo. Por un lado, la maduración de los racimos en las viñas con acumulación de azúcares y diversos ácidos, hasta a centenares de compuestos diferentes. Continua con el proceso de fermentación en el que los azúcares son transformados en alcohol y otros compuestos diferentes. El alcohol es el que da personalidad al vino, pero acompañado del otro gran grupo de compuestos: los polifenoles que le confieren color y sabor a pesar de ser presentados en unas cantidades mínimas.

Si hablamos de alcohol en el vino, tenemos que hacer obligada referencia a la conveniencia de consumirlo con moderación. Nos referimos justo a el alcohol presente en el vino. Fuera quedan las bebidas espirituosas, destilados, infusiones, etc. que tienen un gran contenido de alcohol. El vino bebido con moderación es fuente de salud. Hay una gran cantidad de estudios científicos que dan soporte a esta afirmación. Estos estudios han establecido los límites, una copa por cada comida. Importante fijar esta idea, una copa por cada comida porque el vino no se debe consumir solo, más bien siempre acompañado de comida. La razón esta en el hecho que el alcohol esta formado por una molécula tan pequeña que es la única que puede atravesar la pared del estómago e integrarse en la circulación de la sangre provocándole unos aumentos de concentración que no son deseables. El vino es un acompañante ideal de la dieta mediterránea. Diversos estudios apoyan a la mejora de esta dieta en ir acompañada de una copa de vino. Son muchos procesos fisiológicos que se pueden ver beneficiados de la acción combinada de alcohol y polifenoles. De manera especial la fisiología cardiovascular.

Y entre los aspectos sociales de importancia es obligado hacer referencia al hecho que el vino ha servido de inspiración para muchos artistas: literarios, pintores y actores, entre otros, de los que existe una larga lista de personas muy conocidas por su contribución a la cultura. Y sin ir tan lejos, lo que si podemos constatar cada uno de nosotros es como el vino puede lubrificar la relación social entre las personas. Ciertos científicos manifiestan que la buena disposición a la hora de consumir un vino modifica de manera muy activa nuestra percepción sensorial influyendo en nuestra neurología por hacerla más receptiva.