Concluye la vendimia 2023.

02/10/2023. ABR. Fotos: Biel Modino Comunicación: promocio@doplaillevant.com


Con la finalización del mes de septiembre ha terminado la vendimia 2023, vigésima cuarta del Pla i Llevant desde su constitución en el año 1999. Las viñas han dado su fruto, uvas blancas y tintas que con poco tiempo se transformarán en vinos blancos, rosados, tintos y espumosos. En el mundo del vino hay dos momentos al año para hacer balance: al final de la vendimia y hacia la primavera cuando el vino del año está listo para su consumo.


En el vino, a diferencia de todas las demás bebidas, se habla de añadas porque cada año justo se produce una cosecha y de ésta saldrá el vino del año. La vendimia dura entre la primera decena de agotes y finales de septiembre o principios de octubre según vaya el año. En estos dos meses se recoge el fruto de los viñedos que ingresa en las bodegas. Es importante saber que dónde se hace el vino está en el viñedo. A pesar de que en las bodegas se hagan un puñado de trabajos concretos e importantes para conseguir buenos vinos el resultado que los saquen viene marcado por la calidad de las uvas. ¡Es un dicho que hacer buen vino es necesario tener buenas uvas, si las uvas no son buenas es imposible hacer buen vino!


Por estas razones se formula cada año la pregunta sobre cómo va la añada: ¿Tendremos buen vino? Importante remarcar que el vino es la única bebida de la que se habla de añadas. Y todo el mundo es consciente de que de la calidad de la cosecha se deriva la calidad del vino. De ahí la preocupación. Y podemos hablar de las características que tiene la añada 2023. El factor más importante que marca la calidad es el tiempo atmosférico: disponibilidad de agua, temperatura, sol, heladas, calabrujo, viento, enfermedades, etc. Y podemos afirmar que las condiciones atmosféricas de este año han sido muy adecuadas para esperar a un vino de calidad.
Primer punto favorable: La primavera fue lluviosa. En mayo y junio hubo lluvias importantes que dieron buena sazón a la tierra. Esto fue importante porque veníamos de un tiempo de sequía y el agua era muy necesaria para que las cepas crecieran y fueran formando hojas que son la fábrica donde se elaboran los compuestos que constituirán las uvas. Segundo punto: el estado sanitario de las uvas. Es fundamental para tener un buen vino. Las uvas entraron en las bodegas con un estado sanitario espléndido. Si a principio del ciclo hubo algo de mildiu y ceniza, se pudo combatir con facilidad y no perturbó el crecimiento de hojas y uvas. Como siempre, en el mes de agosto y principios de septiembre, se produjeron lluvias que por fortuna no fueron muy intensas. Una media de 40 litros que hicieron que los mayores recuperaran el agua perdida por el calor intenso de julio y principios de agosto. Último punto: la maduración. Es preciso que las uvas entren en las bodegas en su punto óptimo de maduración. Este punto es un equilibrio entre el contenido de azúcares y ácidos. Los azúcares en la fermentación se transforman en alcohol y los ácidos ayudan a una buena conservación y dar color al vino.


En fin, las perspectivas es que nos encontramos con una buena añada. De todas formas en el interior de los granos, en el mosto y en la fermentación se dan un conjunto de reacciones químicas que tienen la última palabra para decir cómo será el vino 2023.