21/09/2025. BMA. Comunicación: promocio@doplaillevant.com

La vendimia de este año acaba de concluir, y con ella nos ha dejado Miquel Oliver, una de las personas que más han hecho por dignificar y proyectar el vino de Mallorca y, en particular, de la DO Pla i Llevant.
Maestro, pionero y hombre de futuro
Tal como ha expresado la presidenta de la DO, Xisca Armero:
“Hoy despedimos a una persona muy importante para el mundo del vino, Miquel Oliver, gran maestro y mejor persona, pionero del sector y una de las personas que hicieron posible la DOP Pla i Llevant. Gracias por la labor realizada y por el legado que nos deja”.
Durante décadas, Oliver fue un referente en la modernización del sector vitivinícola de Mallorca. Con visión y valentía, supo transformar la bodega familiar y apostar por la calidad y la innovación.
El cambio de paradigma
Antoni Bennàssar, presidente de la DO durante 20 años, recuerda que:
“Fue uno de los protagonistas del cambio del vino en Mallorca. Fue capaz de dar un nuevo enfoque a la bodega heredada de la familia para iniciar el camino hacia los vinos de calidad que ahora han alcanzado su plenitud”.
En los años noventa, Oliver logró un éxito notable elaborando un vino blanco de gran calidad con variedades de moscatel. En aquel momento prácticamente no existían vinos blancos en Mallorca, y fue pionero en todo el Estado en producir un moscatel seco, bautizado con el nombre de Muscat. Este vino sorprendió a consumidores y expertos y abrió un camino que hoy siguen muchas bodegas.
Una transición ejemplar
Uno de sus legados más importantes fue la transición generacional. Supo acompañar a su hija Pilar Oliver en su formación como enóloga, animándola a completar vendimias en bodegas de Francia antes de tomar las riendas de la empresa familiar. Juntos, con Jaume Olivella, construyeron la nueva bodega en las afueras de Petra, un proyecto ejemplar que integra viñedo y bodega bajo criterios de eficiencia y respeto al territorio.
Recuerdo y homenaje
El bodeguero Miquel Gelabert también guarda un recuerdo muy vivo:
“Lo conocí en un viaje técnico de bodegueros por la península. Era una persona muy inquieta y allá donde iba siempre preguntaba sobre variedades, técnicas de cultivo, de vinificación… Fue de los primeros bodegueros en incorporar depósitos de acero inoxidable. De hecho, creo que fue el primero en modernizar su bodega”.
Gelabert destaca, además, que Oliver y otros pioneros como Jaume Mesquida fueron siempre generosos con los jóvenes elaboradores. Y añade:
“Cuando la conselleria dio luz verde a la creación de la DO Pla i Llevant, los bodegueros lo celebramos con una buena comida en su casa. Ha hecho mucho por el Pla i Llevant y por el vino mallorquín en general. Fue pieza clave en la transición generacional y siempre tuvo visión de futuro, que se ha consolidado con su hija Pilar”.
Un legado que perdura
Con su huella, Miquel Oliver deja una herencia hecha de tradición, innovación y compromiso con el vino mallorquín. La DO Pla i Llevant lo recuerda con gratitud y afecto, y transmite su más sentido pésame a su familia y a todos los que lo conocieron y quisieron.
Descanse en paz.






