04/10/2022. ABR. Comunicación: promocio@doplaillevant.com

Joan Cuart / Toni Fernández 

Un año más aprovechando la efeméride de la Fira Dolça de Esporles se celebró el maridaje entre pasteles y vinos tranquilos de la DO Pla i Llevant. Los dulces fueron elaboradas por Joan Cuart propietario de la pastelería Narez y Cuart del Puerto de Andratx y Palma y el maridaje fue dirigido por el sumiller Toni Fernández que actualmente ejerce en Licors Moyà de Artà.
El maridaje de pasteles y vinos tranquilos es un reto porque se trata de relacionar unos productos que suelen ser ricos en azúcares con los vinos tranquilos en los que prácticamente todo el azúcar de la uva se ha transformado en alcohol. Se trata de poner el énfasis de la cata en otros aspectos de vinos y pasteles como son la acidez, la textura o la cremosidad para conseguir la simbiosis adecuada. Hay que destacar que la pastelería de Joan Cuart limita bastante la presencia del azúcar y pone más el punto de atención en las frutas y especias que forman parte del pastel. Parte importante son las galletas que soportan la parte cremosa: el chocolate, las cremas de queso u otras.
Los vinos ofrecen el contrapunto adecuado para atemperar la dulzura de los pasteles elegidos y deben compartir aspectos como el de ser afrutados, aromáticos y con un punto de acidez que limita la dulzura del pastel.
Los maridajes elegidos fueron los siguientes y comentados de izquierda a derecha.
- Cheescake de mango, fruta de la pasión y haba tonka maridado con Raor, el espumoso de la bodega Armero y Adrover elaborado con un 60% de parellada y un 40% de chardonnay. Fresco, afrutado, con buena acidez, ideal para combinar con las frutas de la tarta. Burbuja pequeña y consitente formando una elegante corona.
- Pastel de frambuesa y rosas sobre una galleta maridada con el rosado Arxiduc 2021 de la bodega Pere Seda. Elaborado con merlot y tempranillo. La acidez bien integrada de este rosado juega un papel importante en el éxito del maridaje completado con los aromas de frutas rojas a fresas y frambuesa.
- Pastel de chocolate con caramelo. El chocolate es un punto ineludible en los maridajes de tartas y vino. Debido a que el vino tinto y el chocolate comparten aromas comunes hace que el tinto siempre esté presente. En este caso y asumiendo un buen riesgo, se ha maridado con vino blanco, pero esta unión fue unánimamente celebrada por los asistentes. Un punto fuerte de los vinos de Miquel Gelabert es que son glicéricos y con ello ya se encontraba con un buen punto de acompañamiento a la cremosidad del caramelo. Este vino, Sa Vall 2017 recientemente ha sido considerado como el mejor vino blanco del Estado y con esta distinción pocas cosas se pueden objetar. Vino y pastel salvaron con nota el maridaje. Una buena pareja. Sa Vall, 2017, elaborado con de giró ros, viognier y un poco de pinot noir.
- Chocolate negro y mouse de especias: naranja, cardamomo, pimienta y te negro maridado con Aía, monovarietal de merlot de la bodega Miquel Olver. Ya hemos comentado la coincidencia de aromas entre el chocolate y los vinos tintos. El merlot, especialmente aromático, le añade valor a esta relación, se adapta muy bien al chocolate y, en este caso, la presencia de la crianza en bota juega un papel esencial al dar una gran riqueza especiada al vino.















