14/09/2026. BMA. Comunicación: promocio@doplaillevant.com

La DOP Pla i Llevant celebró el pasado viernes 11 de septiembre una nueva edición de su encuentro de arte y vino en Valldemossa, una jornada que vuelve a poner en diálogo el mundo del vino con el arte y el patrimonio de Mallorca. La cita tuvo lugar en la Fundació Coll Bardolet, en Valldemossa, un espacio especialmente vinculado a la cultura y a la trayectoria de uno de los artistas más reconocidos de la isla.
La jornada permitió a los asistentes acercarse a la figura y a la obra de Coll Bardolet a través de la visita a su taller, un espacio que conserva parte de la atmósfera de trabajo del artista y que permite comprender mejor su relación con el paisaje mallorquín. Sus obras, especialmente conocidas por la representación de la naturaleza, las danzas y las tradiciones de Mallorca, sirvieron como punto de partida para un encuentro en el que cultura y territorio tuvieron un protagonismo compartido.


Después de la visita, los participantes pudieron disfrutar de una cata de vinos de la DOP Pla i Llevant conducida por el sumiller Toni Fernández, que un año más fue el encargado de explicar las características de los vinos seleccionados y de acompañar a los asistentes en este recorrido por diferentes variedades y estilos.
La cata comenzó con dos vinos blancos de perfiles diferentes. El primero, elaborado exclusivamente con Giró Ros, permitió poner en valor dos variedades autóctonas de Mallorca y, especialmente, la recuperación y reivindicación del Giró Ros dentro del patrimonio vitivinícola de la isla. Era un blanco seco, aromático y con buena estructura, con aromas cítricos, florales y de fruta y una boca untuosa, con el ligero punto amargo característico de esta variedad. El trabajo sobre lías finas le aportaba, además, volumen y complejidad.
El segundo blanco combinaba Giró, Chardonnay y Viognier, y mostraba una expresión diferente, más compleja y estructurada. En nariz destacaban las notas de albaricoque, frutos secos, especias dulces y miel, mientras que en boca presentaba una acidez viva, buen cuerpo y un final largo y equilibrado.
La selección continuó con un rosado elaborado a partir de Callet, Mantonegro y Merlot, que aportaba frescura y un perfil marcadamente afrutado. Un vino de carácter mallorquín, pensado para ser disfrutado con facilidad y que introdujo un registro más ligero antes de entrar en los vinos tintos.

En esta segunda parte de la cata, Toni Fernández presentó primero un monovarietal de Cabernet Sauvignon, procedente de viñas relativamente jóvenes situadas sobre suelos arcillo-calcáreos. Su elaboración, con fermentación a temperatura controlada y una posterior crianza de 15 meses en barrica, daba lugar a un vino de color rubí, con aromas de fruta roja madura y ligeros matices vegetales. En boca mostraba una entrada directa, buena acidez, taninos agradables y un final largo.
La jornada se cerró con un tinto de guarda elaborado con Merlot, fruto de un proceso especialmente cuidado, con vendimia manual, selección de la uva y una vinificación diferenciada por parcelas. La crianza y el ensamblaje final buscaban potenciar la complejidad y la expresión del vino, ofreciendo un perfil más profundo y con capacidad de evolución.
Más allá de las características particulares de cada vino, la cata sirvió para poner sobre la mesa la diversidad del patrimonio vitivinícola de Mallorca, desde las variedades autóctonas hasta variedades internacionales adaptadas al territorio, y desde elaboraciones más frescas y accesibles hasta vinos de mayor estructura y capacidad de guarda.
El encuentro transcurrió así en un ambiente de descubrimiento e intercambio, con el paisaje, el arte y el vino mallorquín como grandes protagonistas. La visita al taller de Coll Bardolet y la cata conducida por Toni Fernández permitieron a los asistentes conocer dos expresiones diferentes de una misma realidad: la manera en que el territorio de Mallorca puede interpretarse y transmitirse tanto a través de la pintura como de la viña.

Con esta nueva edición, la DOP Pla i Llevant consolida una propuesta que busca salir del ámbito estrictamente vitivinícola para reivindicar el vino como parte de una cultura más amplia, estrechamente relacionada con el paisaje, el arte, la historia y las tradiciones de Mallorca.
Esta actividad ha contado con el patrocinio de la Conselleria d’Agricultura, Pesca i Medi Natural y ha sido cofinanciada por la Unión Europea, en el marco de las acciones de promoción del producto local y del patrimonio cultural asociado.






